Joan edukira

FRED HAMPTON: PANTERA NEGRA, ASESINADO

2019/12/05

Memoriasmumia fred hampden de un mártir de los Panteras Negras: Fred Hampton “Puedes encarcelar a un revolucionario, pero no puedes encarcelar la revolución…Puedes asesinar a un libertador, pero no puedes asesinar la liberación”. – Fred Hampton, 27 de abril de 1969. / Publicado en 4 de diciembre de 2019. Por Mumia Abu-Jamal (2004).

Nunca tuve el placer de conocer al presidente Fred Hampton en vida. Leí numerosos artículos sobre él en el periódico The Black Panther. Me impresionó este joven (quien era mayor que yo en aquel momento), y sus discursos me parecieron inspiradores. Su habilidad de organizar y galvanizar a la gente tenía los ojos de los Panteras sobre él, pero también los ojos del FBI.

El 4 de diciembre de 1969, el FBI, trabajando a través de agencias estatales en Chicago, y utilizando un soplón e infiltrado llamado William O’Neal, llevó a cabo un ataque asesino en 2337 W. Monroe St., un pequeño edificio de departamentos en la Ciudad de los Vientos. O’Neal había dibujado un plano del apartamento, que mostraba dónde dormía la gente y dónde estaban estacionados los guardias. También manipuló las armas allí, y espolvoreó el Kool Aid de Fred Hampton con secobarbitol, un barbitúrico que induce el sueño. Durante la redada, varios Panteras trataron de despertar al presidente drogado, pero estaba demasiado dormido para moverse. Varios policías lo mataron mientras dormía en su cama. También asesinaron a Mark Clark, un capitán de los Panteras de Peoria, Illinois. Brenda Harris, de 18 años, recibió dos disparos mientras estaba desarmada en su cama. Otros Panteras más también fueron fusilados.Las llamadas “investigaciones” estatales y federales encubrieron todo. A fines de diciembre de 1969, varios miembros y simpatizantes del Partido Pantera Negra (BPP) viajaron desde Filadelfia en una carcacha para estar con la agrupación de Chicago en su ceremonia recordatoria del líder asesinado. Los Panteras de Chicago hicieron algo extraordinario: derribaron la cinta policial y organizaron tours por el oscuro y frío departamento para mostrar a la gente directamente lo que sucedió en la calle Monroe. Caminamos por la escena de la carnicería, y fue como caminar por el interior de un bloque de queso suizo. Huellas de bala marcaron las paredes, revelando el fuego de ametralladora policial. Pero la habitación donde dormían Fred y su esposa, Deborah, parecía una morgue. La sangre espesa todavía cubría el suelo; ahí estaba un colchón empapado, oscuro con la sangre de Fred Hampton. Si mirabas las

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