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Cientos de años de cárcel acumulan luchadores presos en EEUU

2015/12/20

MumiaLibertadTan letal como una ametralladora es el arma portada por Mumia Abu-Jamal, un periodista revolucionario enterrado tras muros de acero: la palabra. Por ser muy hábil en usar esta arma contra sus captores como ex Pantera Negra y simpatizante de MOVE, él ha sufrido el secuestro, la tortura y un constante atentado contra su vida por el Estado durante más de 32 años. Condenado a muerte por el homicidio en primer grado por la muerte del policía Daniel Faulkner el 9 de diciembre de 1981, Mumia siempre ha mantenido su inocencia. Al enterarse de las acusaciones en su contra, escribió: “Es una pesadilla el hecho de que mi hermano y yo nos encontremos en aprietos, porque las mismas personas que me acusan, los policías, eran los que me atacaron. Parece que mi verdadero crimen era sobrevivir sus ataques porque nosotros éramos las víctimas esa noche… Llevo grilletes en las manos y los pies como un esclavo porque me atreví a vivir.”

Los actores que han hecho todo lo posible para asesinar a Mumia incluyen la Orden Fraternal de Policía (FOP) siempre al mando, la fiscalía de Filadelfia ahora encabezada por el individuo de piel negra Seth Williams, varios políticos que han hecho sus carreras sobre este caso como Ed Rendell (ex gobernador de Pensilvania), unos supuestos intelectuales como el fascista David Horowitz, los medios masivos corporativos como Fox News, el periodista sociópata Michael Smerconish, y la estrella del show la sufrida viuda Maureen Falkner. No podemos olvidar del documentalista de piel negra Tigre Hill y unos traidores al movimiento contra la pena de la muerte como Renny Cushing y Kate Lowenstein, quienes ahora trabajan con la FOP.

http://www.thiscantbehappening.net/node/116

Mumia sigue vivo sólo porque cientos de miles de personas en el mundo lo reconocemos como preso político y hemos reclamado su libertad no sólo en las cortes, sino en las calles de cientos de ciudades. Después de que él pasó casi tres décadas en el corredor de la muerte en condiciones de aislamiento ahora reconocidas como la tortura por muchos expertos en derechos humanos, la Suprema Corte por fin declaró su sentencia anti-constitucional en octubre de 2011 y la convirtió en condena perpetua. El 7 de diciembre del mismo año, Seth Williams, la FOP y la viuda Maureen Faulkner desistieron en sus esfuerzos para reimponer la pena de muerte pero ahora pretenden que él muera en prisión. Su estrategia es intensificar la criminalización de Mumia Abu-Jamal personalmente y también de su lucha, para crear miedo entre la población a personas que se han atrevido a apostarse a una transformación radical del país. Por eso presentan a los grupos revolucionarios que han buscado un mañana mejor, reclamando su derecho a la auto-defensa, como temibles seres violentos, llenos de odio. Desde que Mumia aprendió el periodismo trabajando con el periódico The Black Panther (Pantera Negra) como un joven de 15 años en los años 60, siempre ha escrito desde abajo y contra el poder. Cuando trabajaba como periodista radiofónico en Filadelfia en los años 60, ganó la reputación de “ser la voz de los sin voz” precisamente porque andaba en las comunidades en su bicicleta, hablando con la gente para luego difundir sus luchas. En particular, dio voz a la organización anti-sistémica MOVE, que defendía todas formas de vida contra un sistema depredador. Al cubrir sus numerosos juicios, se acercó cada vez más a la organización.

En 1995, Mumia Abu-Jamal dijo: “No sólo quieren mi muerte, sino mi silencio.” Irónicamente, a pesar de haber gastado millones de dólares en juicios, campañas mediáticas, cabildeo e intimidación, su silencio es algo que sus enemigos nunca han logrado y que nunca van a lograr. Más que cualquier otro preso político del mundo, su voz ahora se escucha en las ciudades, los pueblos y los bosques de todo el mundo. Esto se debe a su propio compromiso, consciencia, talento y valentía, y también al compromiso inquebrantable de su comité de base encabezado por MOVE, la labor de la gente fuera de los muros que graba y difunde sus ensayos y publica sus libros, y todas las personas que se manifiestan en las calles por su libertad. La ex Pantera Negra Rosemary Mealy recuerda que en 1969, había mucha indignación en las comunidades negras de Filadelfia después de que la policía asesinó a un joven mentalmente retrasado. ―Mumia habló con la familia del joven y empezó a escribir sobre este caso y muchos otros atropellos cometidos por la policía… Sus escritos comunicaban una interpretación de la realidad diaria de una comunidad bajo sitio, atemorizada por policías racistas con un jefe que estaba de acuerdo con sus acciones y abiertamente hablaba a favor del poder blanco. Dice J. Patrick O‘Connor, el autor de The Framing of Mumia Abu-Jamal (La incriminación de Mumia Abu-Jamal), que no se lo pudo creer cuando Mumia fue acusado del asesinato del policía Faulkner. El editor de Crime Magazine vivía en los suburbios de Filadelfia y le encantaba escuchar la voz distintiva de Mumia en la radio pública: ―Me impresionó su capacidad para hacer que sus radioescuchas sintieran lo que él describía -ellos sabían que le importaba-.

La pena de muerte

El caso de Mumia Abu-Jamal y sus propios escritos, especialmente su primero (de siete) libros,Live from Death Row (En Vivo desde el Corredor de la Muerte), publicado en 1995, han sido fundamentales en darle fuerza al movimiento contra la pena de muerte en Estados Unidos. Utilizada desde la colonización británica de América, la pena capital sigue vigente en ese país a pesar de ser universalmente condenada por las organizaciones de derechos humanos como un castigo cruel e inusual. No es de sorprender que las ejecuciones más grandes en la historia de Estados Unidos fueran de personas indígenas y africano-americanas. En 1862, 38 indígenas del pueblo Dakota fueron colgados simultáneamente en la Guerra de Dakota. Medio siglo después, en 1917, 13 soldados africano-americanos fueron colgados por participar en un motín en Houston, Tejas. En el Prefacio a En Vivo desde el Corredor de la Muerte, Mumia escribe: Sólo tengo que mirar a través del país donde, en diciembre de 1994, los negros eran 40% de todos los hombres en el corredor de la muerte, o mirar a través del estado de Pensilvania, donde en diciembre de 1994, 111 de los 184 hombres en el corredor de la muerte ––más de 60%– eran negros, para ver la verdad, una verdad escondida bajo las togas negras de los jueces y promesas de derechos iguales. Los negros constituyen un poco más de 9% de la población general de Pensilvania y 12% de la de Estados Unidos.

Desde mayo de 1983 hasta su traslado al nuevo, moderno infierno reluciente de SCI Greene el 13 de enero de 1995, Mumia estaba en el corredor de la muerte de la vieja mazmorra Huntingdon. Se acuerda que en 1984, las autoridades de la prisión fueron obligadas a extender el periodo de ejercicio desde 15 minutos cada tercer día hasta dos horas diario entresemana. Construyeron varias cajas de acero dentro de vallas de ciclón con un fuerte parecido a jaulas de perro. Al terminar con la construcción, llevaron a todos los presos condenados a muerte a las jaulas para tomar ejercicio. Dice Mumia que no se dieron cuenta hasta estar en las cajas que todos los hombres enjaulados eran africanos. ¿En dónde se encontraban los reos blancos del pasillo de la muerte? Unos momentos de observación silenciosa demostraron lo obvio. Desde el corredor de la muerte hubo acceso a dos patios, uno compuesto de jaulas y el otro de espacios libres, fuentes para beber, canchas completas de baloncesto con aros y un espacio para correr. Las jaulas eran para los negros del corredor de la muerte. Los patios abiertos para los blancos. Debido al puro odio e insensibilidad, los negros éramos condenados a esperar la muerte humillados.

OTROS LUCHADORES SECUESTRADOS EN CÁRCELES NORTEAMERICANAS:

RUCHELL MAGEE (51 años secuestrado): Desde agosto de 1970, ha estado en las unidades de máxima seguridad de las peores prisiones del estado de California, mucho del tiempo en aislamiento total, durante 44 años (51 años desde su detención en 1963). Logró salir de Pelican Bay (la peor), pero queda en Córcoran, infame por las peleas de gladiadores organizadas por los guardias, los asesinatos de presos por guardias, la contratación de internos para violar a otros internos, la tortura con armas paralizantes (taser), entre muchas otras formas de dominación y control. Aunque no fue encarcelado por motivos políticos, ha ganado reconocimiento como el preso político más longevo en los campos de exterminio de Estados Unidos.

HUGO DAHARIKI PINELL DE “LOS 6 DE SAN QUINTÍN”(49 años secuestrado): Desde 1964, cuando fue acusado de violar a una mujer blanca. Se entregó a las autoridades porque quería demostrar su inocencia, pero el Ministerio Público y el Juez (…)

(Jarraitu irakurtzen:)

http://www.resumenlatinoamericano.org/2015/05/03/cientos-de-anos-de-carcel-acumulan-luchadores-presos-en-eeuu/

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